Por estos días, las palabras son esquivas. Eluden mi boca y mi puño, y sin embargo, parecen llenar mi cabeza. Confusas, causan revuelo, y hasta parece que mi razón lo disfruta. Me mantienen despierta cuando no debiese estarlo. Me desconcentran, son dueñas de mis desvaríos.
Debería poder controlarlas, ordenarlas en filas uniformes, mostrarles mi autoridad. Pero soy débil, mi carácter lo es. Las palabras se burlan de mi falta de firmeza, y de nuevo corren a esconderse en los rincones de mi conciencia. Se quedan quietas, calladas, hasta que me he cansado de buscar. Ya volverán a pasearse delante mío, y parecerán en sumo interesantes. Se harán notar. Ruidos y destellos, formas inusuales y movimientos apresurados. Todo para hacerme verlas. Para ser perseguidas. Para volver a escapar.
Palabras insensibles. Ignoran deliberadamente mi cansancio tras su acelerado paso por delante de mi razón. No se inmutan siquiera ante mis adoloridos movimientos cada vez que intento atraparlas, saborearlas, hacerlas mías. Porque lo son. Mas se niegan a aceptarlo. Es parte de su obstinación y el dejarlas libres parte de mi débil carácter. Su obstinación es mi obstinación. Y desde ese punto de vista nada puedo hacer para vencerlas. Son ellas quienes dominan mi paso a diario por la tierra, las que determinan los cambios cruciales en relaciones y momentos decisivos.
De pronto me recuerdan algún diablillo vestido de niño pequeño, propio de las historias. Juegan felices, con miradas brillantes y risas alegres. A la vez, la mirada intensa vive en ellas, la mirada poco infantil, los ojos demasiado penetrantes. Es así que logran hacer estragos. Porque se quedan quietas cuando no deben, y de pronto, sienten el impulso inevitable de rondar frenéticamente mi boca, de invadirla y de saturarla.
Será entonces que nada tenga sentido. Se perderán en el aire y se desvanecerán en una carrera apresurada. Y es que en su errático paso pueden ser también dóciles. Dejarse atrapar en movimientos lentos y delicados. Disfrutar el ser perpetuadas en melodías y discursos ricos y densos. En ideas claras, en sueños y recuerdos. Ser parte importante de decisiones, explicaciones mayores. Tienen buenos momentos. Instantes en que se dejan invadir por la luz. En aquella lucidez, brillan un fulgor enceguecedor, quietas, para que el mundo las observe, su brillo, su forma, su color. Sin embargo, su esencia es escapar, y ante eso es poco lo que puedo hacer.
Palabras bipolares. Dementes. En su eterna locura dejan todo revuelto tras ellas. El desorden las hace fuertes. Desorden de ideas, de imágenes, de sentimientos. No queda más que esperarlas. No queda más. Esperar a que me miren con detención y de percaten de mi cansancio. De mi confusión, de lo hermosas que pueden ser, y de lo despreciables que se vuelven cuando no aparecen.
Ya lo harán y será entonces que les mostraré la fuerza de mi puño y la potencia de mi voz. O quizás sólo las guarde, junto con los montones de palabras que yacen inertes entre altos de papeles. Quizás sean melodía clara, o discurso complejo. Tal vez, en el mejor de los casos se conviertan en susurros, en complicidad. Podrían lograr ser parte de otras vidas.
Así pues Palabras, visiten otras razones, paseen por otras cabezas, desordenen todo a su paso. Busquen otras bocas para ser reproducidas. Quizás sean importantes y consigan la inmortalidad. No lo sabrán hasta que no se queden quietas. Palabras esquivas. Tienen todo el poder de ser más grandes que mi vida. Aparezcan. Palabras elusivas. Aparezcan.

2 comentarios:
Pero mi querida y dulce niña, las palabras son mucho y a la vez nada, se las lleva el viento pero al mismo tiempo son capaces de matarnos, hay que tener mucho cuidado con ellas, no debes hacerte amigas de ellas, no son de confiar. La elusividad proviene de nuestra incaapcidad de encontrarlas, no le eches toda la culpa, pero de que son buchos raros lo son.... pero tb si no fuera por ellas, no nos daria un vuelco el estomago o llorariamos de felicidad.
Saludos.
Ciclos.
no me gustan las palabras, las odio con toda el alma
pero aun asi las adoro, las quiero, las necesito
somos palabras natiue, somos dioses creados por palabras
por eso tenemos el germen de la locura
estamos todos locos, por que sabemos hablar
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