sábado, abril 29, 2006

El poder de la Ausencia

Muchas veces, más allá de lo que vemos y de lo que realmente nos percatamos, es la ausencia lo que nos mantiene cerca de las personas. Es el saberlas vivas, lo que a nosotros nos mantiene vivos constantemente en su recuerdo y a ellos en el nuestro. De otro modo, estarían dadas por sentado insertas en nuestro plano, y carecería de gracia pensar en ellas, en qué aventuras viven, en qué miedos sufren, si piensan en nosotros o no, porque simplemente podríamos mirarlos a la cara y preguntarles, y eso, también carece de gracia.
Es gracias a la ausencia que los pequeños fuegos se hacen grandes hogueras, gracias a la intensidad del sentimiento que los aviva, y a la intención de mantenerlos vivos en nuestra conciencia y en nuestros actos. Es gracias a la ausencia que sentimos esa comunidad con quienes no vemos, puesto que sólo hay tiempo y capacidad de pensar en aquello que nos una a las personas, no a lo que nos distancia. Si estuviesen con nosotros, sentiríamos la necesidad de mantener un espacio alejado de aquellos seres, sólo para que esa lejanía autoimpuesta haga su trabajo y de algo nos sirva, para recordar a la persona y después de un rato querer verla de nuevo.
Sin embargo, creo que aún cuando las personas estén a nuestro lado, si la ausencia va más allá de su mera presencia, y desata en nosotros sentimientos, entonces, por lejos que se encuentre, o incluso a nuestro lado... Aún desearemos su compañía.

jueves, abril 27, 2006

El Poder del Silencio

Es al medio de la noche, cuando despireto y todo alrededor mío está más quieto y silencioso que parece más comprensible el mundo que me rodea. Es gracias a ese oscuro silencio, tranquilo y tibio, que puedo pensar con más claridad acerca de lo que espero de la vida, y lo que creo, ella espera de mí. En realidad, son en aquellos momentos que creo percibir la real esencia de la vida.
Es entonces que recuerdo a las personas que no están y a las que me gustaría que estuvieran, que se me ocurren las historias y recuerdo melodías. Es el minuto más pacífico que encuentro, y a la vez el más activo.
Es gracias a ese silencio cadencioso, denso, que logro viajar hasta donde no creí que llegaría, a visitar lugares desconocidos mas familiares, y caras familiares pero desconocidas... Es el mejor momento para apreciar lo majestuoso del mundo. Bendito Insomnio.

lunes, abril 10, 2006

Piezas y más Piezas

Me llama la atención de sobremanera la forma en que trabaja la inspiración, entendida como aquella fuerza que nos permite crear ideas a partir de otras anteriores que despierten algo en nuestras cabezas. No lo hace de manera que veamos algo que nos "inspire" y de inmediato logremos finalizar esa obra maestra que ha dormido plácidamente en nuestras cabezas por años... Requiere algo más de trabajo.
Por lo general, llega por partes, requiriendo un conjunto de situaciones e imágenes para poder lograr un producto final de nuestra autoría. La verdad no son más que piezas sueltas esperando a que algo dentro nuestro empiece a mirarlas detenidamente y a buscar cómo armarlas. Lo interesante acerca de ello además, es el hecho de que después de varios días o semanas contemplando nuestra labor terminada, las ideas que puedan surgir lo hagan otra vez desde aquellas piezas, y no de nuevas ideas sueltas. Tendemos a acumular aquellas piezas para el momento en que podamos usarlas finalmente, lo único que esperamos es la primera que nos permita continuar armando más adelante.
Y es que en realidad son pocas las ideas originales que manejamos, las demás solemos "pedirlas prestadas" a otros autores anteriores, y juntarlas todas como mejor podamos, para lograr otras nuevas y esperamos, mejores. Las demás ideas se quedan dando vueltas dentro nuestro hasta que las hagamos salir, sólo para seguir ahí, como un nuevo conjunto, y puedan saalir otra vez. La inspiración funciona de maneras extrañas, y muchas veces tiene que golpear bastante fuerte nuestra puerta como para que le prestemos atención en caso de que realmente lo hagamos. Es interesante pensar que nos inspiramos a partir de ideas repetidas y recicladas, sólo para volver a ordenarlas más adelante.

sábado, abril 08, 2006

El Peso de las Palabras

Es difícil magnificar muchas veces el valor de las palabras, su incidencia sobre el resto y finalmente, incluso sobre quien las emite. Ello referido a palabras dichas al pasar, al tenor de una conversación sin mayor importancia, sin deseo - expreso a lo menos - de impactar profundamente a quien las oye, a diferencia de las conversaciones entendidas trascendentales, o que pretenden lo anteriormente señalado.
Es interesante, sin embargo, pensar en cuánto tendemos a menospreciar el peso de las mismas en situaciones cotidianas, pensando que porque nosotros emitimos opiniones que parecen no tener relevancia, quien nos oye hacerlo piensa igual. No es sino ese punto el más especial de toda la situación, dado que siguiendo esa lógica, aquellos comentarios serán presa de la evaluación de nuestro interlocutor, sin haber sido ese nuestro objetivo en primer caso.
Y será de ese modo que más adelante en nuestra vida, cuando realmente no tengamos recuerdo de ciertas palabras emitidas al pasar, alguna persona nos recuerde por ellas, nos juzgue por ellas, nos desprecie por las mismas, o en el mejor de los casos quizás hasta nos tenga mayor aprecio. Es casi imposible saber, puesto que fue una conversación al pasar, casi como una relación momentánea...

viernes, abril 07, 2006

Las Vueltas de la Memoria

A veces pasa que pretendemos atesorar ciertos instantes de nuestras vidas y conservarlos cuanto más nos sea posible. En ello entran sentimientos, emociones, sensaciones, palabras, sonidos. Todo tiene la capacidad de configurar, de un momento a otro, un punto importante. Lo mismo con las personas, a las que muchas veces pretendemos mantener a nuestro lado mientras más nos sea posible, intentando recordar expresiones y miradas, o a lo menos intentando hacerlo, en una inútil y constante batalla contra nosotros mismos, y nuestras frágiles memorias.
Es mejor muchas veces intentar conservar los recuerdos dulces y tardiós de nuestra memoria, antes que intentar saborear lo mismo con nuevos escenarios y circunstancia. Lo más probable es que los amigos de la infancia sólo tengan en común con nosotros el mismo juego en el patio del colegio, pero más allá, ambas vidas toman un curso diferente.
Quizás debemos estar agradecidos de nuestra memoria, de lo parcial que es, de lo insignificante que le parecen los detalles muchas veces, antes de decepcionarnos por las vueltas que tiende a darle a los hechos una vez concluidos aquellos, o por los eternos anhelos de sonrisas idas y de caminos recorridos. A veces, es mejor quedarse con los anhelos de instantes antiguos entre las manos y en los recuerdos, puesto que las lágrimas que derramamos entonces, son más dulces que las que lloraremos cuando lo que alguna vez tuvimos, no podamos recobrar.

miércoles, abril 05, 2006

Nimiedades Trascendentales

Es interesante el peso de las decisiones, pues por efímeras que puedan parecer, tienden a alterar nuestra total posición en el mundo, dándole más importancia a algunos aspectos, quitándole alguna a otros, en definitiva reordenando nuestra esencia. Después de todo, no somos más que animales de costumbre que deben terminar por adaptarse al medio en que están inserto, medio después de todo maleable debido a todas las decisiones que tomamos.
Es quizás por ello además, que debido a nuestra tendencia a dejarnos llevar por las corrientes eternas que nos mueven a diario, le restamos importancia a nuestro lugar en el medio, a nuestra real tarea en el mundo, y en consecuencia a los propósitos que alguna vez movieron decisiones olvidadas por distintos motivos.
Por cuestiones como estas terminamos caminando sin saber hacia donde nos dirigimos, o persiguiendo fines distintos a nuestros ideales, pues al quedarse parado al medio de la nada, lo único seguro es la corriente más fuerte que sea capaz de guiarnos, aún cuando aquella termine por desviarnos del recorrido inicial que nos planteamos.