domingo, marzo 04, 2007

Sorpresas

Al releer viejos pasajes suelen aflorar recuerdos. Sonrisas o expresiones contenidas. En mi fuero interno reconozco el impacto que habrán tenido, y sin embargo, a mi alrededor pasarán como palabras, planas y de contenido carente, al menos ante ojos poco intrigados. Y entre todo, vendrán también las sorpresas, esas de los sentimientos reprimidos, de los recuerdos olvidados. De las vidas pasadas.
Y me encontraré también con las sorpresas que me traen las palabras enunciadas de formas que ya no recuerdo. El escalofrío de las frases elaboradas con detención. La mirada esquiva de la comprensión silenciosa. Y con ellas vendrá la nueva apreciación de un mundo conocido.
Quizás ya no vea los rincones ni los colores con que aquellas palabras fueron bordades, ni oiga las melodías que movieron ritmos y latidos al escribirlas, pero siguen ahí. Y en el recuerdo y la sorpresa viven para hacerme entender de donde vengo y hacia donde voy. O para dejarme ver cuan lejos me encuentro de lo que fui o no quise ser. O de lo que soy.
Habrá un día en que encuentre nuevamente el brillo de ojos esquivos en la penumbra de la tarde, y más que seguro, líneas serán escritas en su honor. Que murmullos densos vuelvan, que el escalofrío y la sorpresa de lo desconocido siendo desenredado llegue. Las sensaciones, los abrazos, el contacto que hoy desaparece.
Entre tanta línea escrita, me pierdo, y no logro ver el brillo que tengo o puedo tener delante. O quizás no está y las palabras mal escritas me confunden. Su aroma denso y concentrado me marea. Sus recuerdos sorpresivos opacan las sorpresas que podría llevarme mirando a los ojos. O esquivando miradas. Cerrando los ojos, dejándome llevar. Quizás mañana.

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