martes, septiembre 19, 2006

Cobardía

A veces atreverse a probar cosas nuevas, a cambiar actitudes, a entrar al mar frío, es más fácil que hablar. Hablar sin conciencia, sólo sentimiento. Sin razonar demás, sin querer cambiar a cada instante lo que se está diciendo, o cómo se quiere decir finalmente. Incluso cuando sea lo que más queremos. Cuando es algo más interesante para nuestros sentidos que razonar, que establecer un buen discurso, es dejarse llevar por las palabras. Por las sensaciones que ellas acarrean, por las imágenes que configuran a la vez. Ni siquiera es mirar a la cara, sino exponerse a una reacción distinta a la que se espera. Quizás mejor. Pero dentro de nuestra cabeza, no es lo que esperamos.
Muchas veces la sensación de hormigueo esperando a que esa frase termine, a que el silencio que la sigue se presente, como brisa fría, es mejor que la respuesta. Imaginar colorido tras palabras habladas a media voz. Es temer acercar algo más la vulnerabilidad de nuestra voz. Al desnudar las sensaciones esperadas, los sentimientos perdidos, las imágenes fortuitas construidas en penumbras cálidas, compartidas, se revelan nuestras imperfecciones, nuestros matices, las suavidades y las asperezas. Cuesta atreverse a mostrar alguna marca. Aún más, es difícil lograr que lo que se intenta decir, sea realmente lo que queremos que sea.
Finalmente la sensación de complicidad cuando las palabras han sido pronunciadas, tras largo rato de saborearlas en silencio, significia adentrarse en las frecas olas dejando que la sal se pegue al cuerpo, con un leve escalofrío, familiar, casi un recuerdo. Recuerdo de tantas veces esperar la respuesta indicada. Una vez que el silencio se configura alrededor de la conversación interminable, y la reacción sucede, nuevas imágenes comienzan su proceso. Y entonces el vencer la cobardía anterior se convierte en algo nimio.

domingo, septiembre 03, 2006

Figuras en la Niebla

Hace años que tengo una batalla con la incertidumbre. Hace años que la niebla que se presenta ante mi parece ser demasiado densa como para atravesarla. Hace años contemplo lo que parecen ser figuras que no tienen lìneas claras que las definan.

Hoy sin embargo, la incertidumbre parece una oportunidad. La posibilidad de imaginar lo que está detrás de la niebla, de conectar puntos, de inventar voces, caras, sentimientos. Hoy parece ser que lo que antes fue amenazante, hoy invita a ser descubierto, o a jugar con el hecho de que quizás nunca lo descubra del todo. Las figuras que hoy se mueven detrás de aquello que no conozco, que no logro comprender, parecen quere acercarse. Quizás tiene más que ver con querer alejarme del punto seguro desde donde observé lo desconocido por tantos años.
Hoy, estoy en tregua con la incertidumbre, con el espacio que separa lo que conozco con aquello que queda por conocer... Sólo queda en medio aquello que quizás nunca logre entender. Hoy, me parece cómodo.