domingo, julio 15, 2007

De La Calidad De Individuo

Siempre reclamo y pataleo cuando tengo que defender mi calidad de individuo. Siempre. Siempre. Y más siempre. Y no me cansaré de hacerlo. Es necesario, a veces para encontrarme, otras para que el resto del mundo lo haga. En general, importa sólo porque de otro modo, termino siendo una más entre un mar de "mases" y esos "mases" no siempre quieren mezclarse conmigo. Sigh. Así que me veo en obligación de ser Yo. Yo. Claro, desde fuera es mucho más fácil explicar esa situación incómoda que es serlo y no poder hilar palabras coherentes al respecto. Pero soy Yo. Quien me conoce tiene una fotografía autografiada y la biografía oficial y la no oficial con comentarios y la película y el documental. Porque creo que de distintas partes, algo hay que ver de mi Yo. Pero desde dentro, al momento de tener que escribir la Autobiografía, se hace muy difícil encontrar los rasgos que he de tomar. Los colores del cuadro, o la composición que he de llevar en mi fotografía. Porque me gusta complicarme la vida. Así soy feliz. O eso parece. Al menos infeliz no soy.
Es entonces que las masas de mases presentan imágenes que no del todo, pero más o menos, y casi, pero no tanto, se ajustan a la plantilla del Yo. Y es entonces que realmente me veo en una posición de no poder defender más mi calidad de individuo. Cómo hacerlo cuando en realidad puedo contar innumerables canciones, donde todas describen mucho mejor que mis propias frases mis reacciones ante tal o cual situación o ausencia de la misma. O que extrañamente ya exista en el libreto de algún guionista (no faltaba más...), o en el personaje de algún autor, un Yo muy parecido al mío. Diablos. Mi Yo se perdió entre el mar de mases y los mases ahora no lo dejan salir como Yo. Quieren que salga con colores propios de canciones y escenas y palabras y sonidos que no son suyos, pero casi se ven y suenan como tales. Meh. Es tan caprichoso este Yo. Que a cada momento está antojado de ver cosas nuevas y conocer facetas distintas, y llegar a donde no lo ha hecho antes, y sentir y conectarse y necesitar y amar. Iluso Yo. Si lo puedes hacer observando lo que no eres pero parece que podrías ser.
Peleamos un buen rato, yo y mi Yo. De quienes somos, de que nos parecemos. De que en realidad no somos. Y que sí somos. Y que inventamos. Y que deshacemos. Y tras largas horas de pataleos y de discusiones acaloradas, llegamos al acuerdo de que igual somos Yo. De que mi Yo es muy voyerista y por lo mismo, necesita su inspiración de otros lugares y otras personas. Y que mientras tanto, puedo vivir en las nubes y entonces puedo inventar lo que se me ocurra acerca de Yo, y su esencia yóica quedará intacta, puesto que será lo que me proponga que sea. Independiente de los personajes y las canciones, esas sirven de material de referencia.