sábado, diciembre 23, 2006

De Desilusiones y Amaneceres

Nuevamente soy amiga de la madrugada. De su eterno y completo silencio. De su cruda honestidad. De su voz, su calor, su prisa y su detención. Madrugada que a diario encuentro despierta. Sueños entrecortados y voces lejanas me llaman, y no tengo más remedio que acercarme y encontrarlas.
Voces que, amargas y frías me obligan a encontrar sentidos que prefiero desconocer. Miradas que prefiero eludir. Sentimientos que no deseo tener. Y sin embargo, ahí en la madrugada, esa de amaneceres y tempestuosas emociones, no me deja eludirlos. Es entonces que sentimientos se agolpan, y sueños desaparecen. Que sensaciones se hacen evidentes, y que el pecho se siente más pesado que otras veces.
Es durante las eternas horas de la madrugada que me encuentro ante las desilusiones y las decisiones erradas. Ante las palabras que no debiesen haber sido dichas y ante las que podrían haberlas reemplazado. Y es ante el silencio que entonces resguarda mi estática presencia que debo encontrarme con las expresiones y memorias de quienes preferiría poder ver que tener que esperar. Y es en ese momento que encuentro todos los posibles argumentos, salidas y pasajes por los que podría salir de esa quietud de madrugada. Mas, no será tal el caso, no lo haré. Continuará la espera, con ella las desilusiones y las decisiones erradas. Algún día, desaparecerán aquellas, y las últimas ya no ocurrirán con tanta frecuencia. Tengo que seguir esperando...

No hay comentarios.: