Es interesante el peso de las decisiones, pues por efímeras que puedan parecer, tienden a alterar nuestra total posición en el mundo, dándole más importancia a algunos aspectos, quitándole alguna a otros, en definitiva reordenando nuestra esencia. Después de todo, no somos más que animales de costumbre que deben terminar por adaptarse al medio en que están inserto, medio después de todo maleable debido a todas las decisiones que tomamos.
Es quizás por ello además, que debido a nuestra tendencia a dejarnos llevar por las corrientes eternas que nos mueven a diario, le restamos importancia a nuestro lugar en el medio, a nuestra real tarea en el mundo, y en consecuencia a los propósitos que alguna vez movieron decisiones olvidadas por distintos motivos.
Por cuestiones como estas terminamos caminando sin saber hacia donde nos dirigimos, o persiguiendo fines distintos a nuestros ideales, pues al quedarse parado al medio de la nada, lo único seguro es la corriente más fuerte que sea capaz de guiarnos, aún cuando aquella termine por desviarnos del recorrido inicial que nos planteamos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario